León, Guanajuato la ciudad donde vivo, quinta en el país tiene como principal fuente de ingresos la manufactura del zapato y el tratamiento de la piel. Cuentan que en algún tiempo sus espacios urbanos estaban llenos de árboles y zonas donde abundaban presas y pequeños lagos.
El desarrollo industrial arrasó con esas áreas convirtiéndose una ciudad gris y carente de estética. Hace unos años un mural pintado por uno de los artistas más reconocidos de la ciudad fue borrado por que el alcalde consideró que la pared estaba sucia y mandó pintar encima. Durante mucho tiempo lo único que le daba color a la ciudad eran los graffitis que los chavos banda pintaban asiduamente.
Sin embargo el año pasado, gracias a una magnifica idea del Instituto de la Cultura de la ciudad, algunos graffiteros, los más talentosos, fueron convocados con motivo del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución para decorar los muros de principal vía rápida de la ciudad. También se pintaron las paredes de uno los panteones con temas alusivos a la muerte y muchos espacios antes grises de pronto adquirieron color en una especie de fiebre, pues aún en casas particulares se pueden observar escenas de la revolución o de la independencia pintadas sobre sus muros.
De esta manera se logró conjuntar la inquietud de los chavos de dejar su huella y el nacimiento en la ciudad de un arte que en grandes urbes como Berlín y Sao Paulo se ha desarrollado grandemente.
Espero que éste impulso no se detenga y que los artistas que hay muchos entre los graffiteros sigan expresándonse de esa manera, tal vez no solo con temas dictados por autoridades, sino con aquellos que salgan de su propia inspiración que sean reflejo de su realidad e inquietudes, lo cual enriquecería en gran medida el horizonte estético de esta ciudad y nos pondría en contacto a los que aquí vivimos con la visión de una juventud que en muchos sentidos ha sido olvidada en nuestro país. ( México)